21 de febrero de 2016

Daga de madera

¡Es muy sencillo! Partimos de un trozo de madera (si es de pino mejor ya que al ser una madera blanda se puede manipular más fácilmente) de las siguientes medidas en mm: 400 x 27 x 20. Dibujamos en él las distintas partes que conformarán la daga: 1-hoja, 2-empuñadura, 3-guarda

En esta primera fase necesitamos un serrucho de madera o una sierra caladora o una segueta (cada uno que elija la herramienta con la que esté más cómodo) y unas prensillas o un tornillo de banco para sujetar la pieza de madera.
Primero cortamos por la línea a para separar la parte que dedicaremos a la guarda. Luego cortamos por las líneas b.


Para la siguiente fase necesitaremos una navaja, papel de lija y una lima o una escofina.

Lo siguiente es dar forma a la hoja.
Una vez hecho esto nos centramos en la guarda, que es la parte más complicada. Realmente se podría hacer de muchas formas, pero yo he apostado por improvisar e inventarme una nueva. Lo que haremos será una guarda hueca, colocando a ambos lados del mango unas tablillas y uniéndolas con cinta de pintor. Se debe sacar, de la pieza que separamos al principio, dos tablillas finas, dibujar en ellas la forma que queremos que tenga la guarda y cortar. El trozo 3' del dibujo lo cortaremos como se ve en la siguiente imagen.

Dentro de los cortes tienen que caber las tablillas que hemos preparado anteriormente. Trabajamos en ellos hasta que esto sea posible. Luego los volvemos a cortar como se ve en la imagen e introducimos las tablillas.                                                                 

Ahora hay que pegar la guarda y rematarla. Sobre la mesa, cola blanca, cinta de pintor y tijeras.

Y ya solo queda decorarla y barnizarla. Yo he utilizado pintura acrílica negra para la guarda y he pirograbado (pirograbador) la empuñadura y algo la hoja. Barniz incoloro para la hoja y barniz con tinte para la empuñadura.

¡Y este es el resultado!



21 de enero de 2016

Experiementando


Donde veas
que el látigo o la espada se levantan,
que la prisión redobla sus cerrojos,
que los fusiles amenazan muerte,
acércate y a pecho descubierto,
 lanza un tremendo NO que salve el mundo.


25 de octubre de 2015

Yoda



Disney fagocitó Pixar Animation Studios, Marvel Entertainment y Lucas films, entre otras empresas relacionadas con el mundo del cine y la televisión. 

Objetivo: evidente, sacar el máximo beneficio.

¿A costa de qué?: Juzguen ustedes. (Recomiendo investigar un poco sobre el célebre Walt Disney y pensar un poco sobre la visión unilateral del mundo -con mayor o menor evidencia- que nos muestran todas sus películas)



10 de junio de 2015

Galadriel



El principio es tan evidente como un axioma: la capacidad corruptora del poder alcanza incluso a los dioses. Y eso lo saben muy bien los magos y los elfos, que se niegan a aceptar el anillo de poder que les ofrece Frodo, el hobbit. Un anillo que hay que destruir cueste lo que cueste, ya que, de no hacerlo, de conservarlo o de permitir que lo recupere Sauron, el Señor de la Oscuridad, los habitantes de la Tierra Media corren el peligro de dejar de ser libres. Porque el poder es el mal. Ese riesgo apocalíptico de perder la libertad, de verse obligados a abandonar el modo de vida que tanto les gusta, impulsa a Frodo y sus camaradas a emprender la gran aventura que relata Tolkien: una guerra abierta, en la que la emoción de la lucha, el interés por lo incierto del desenlace impiden escapar a la magia de la novela.
El Señor de los Anillos plasma el sólido ideario lingüístico, poético y filosófico de uno de los autores más importantes de nuestro tiempo.

Para una persona amante de la literatura y, en concreto, del género fantástico, es indispensable leerlo. No se trata solo de su calidad literaria (que es innegable) y de la sublime historia que narra, es también el mensaje (que sigue vigente) y el sentimiento que deja en cada una. Eso sí, hay opiniones encontradas. Parece ser que, o te encanta o te parece demasiado pesado de digerir. Es, sin duda alguna, una de mis novelas favoritas, nunca me cansaré de leerla.