24 de mayo de 2020

Hecho en Burgos

     Artistas Burgalesas que serigrafiamos de forma artesanal camisetas ecológicas con diseños propios.


Es un auténtico placer y realmente reaviva el fuego, encontrarse con un grupo de personas que plasman con creatividad y sencillez y, a mi modo de ver, coherencia en todos los aspectos, su visión crítica de la realidad en este proyecto sobre el que hoy he querido escribir unas breves palabras.
Green Shadow me hace querer acercarme un poco más a esta tierra nuestra que agoniza bajo los tentáculos de la globalización, me alienta a seguir apostando por la concienciación como base, me recuerda que, como dijo preciosamente Galeano, «Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo».


Para conocerlxs:

Twitter: @GreenShadowGS1
Instagram: greenshadowburgos
Facebook: @greenshadowart

21 de marzo de 2020

Esta reflexión está basada en una newsletter que recibí de una mujer que me inspiró muchísimo y cuya vida no ha sido en vano. Gracias. 

Muchas veces nos entra la prisa, queremos hacer muchas cosas para no pensar que desaprovechamos el tiempo y nos saturamos de actividades, de proyectos. La cuestión es que el tiempo pasa, independientemente de en qué lo inviertas. ¿Consejo? Inviértelo bien.

Me dirás que eso está muy escuchado, y es verdad, así que pasamos a la siguiente pregunta: ¿Lo inviertes bien? ¿Sientes que aprovechas el tiempo? Porque yo hacía tiempo que no lo aprovechaba, es más, sentía que lo perdía muy fácilmente, que no lo invertía en lo que verdaderamente quería.

Si has pensado bien las preguntas anteriores, pasamos a la siguiente: ¿Cuáles son tus pasiones, tus motivaciones? ¿En qué te gusta de verdad invertir tu tiempo?

Resulta que lo que necesitaba era exactamente eso, tiempo. Tiempo para pensar qué quería, en qué quería dedicar mi tiempo, mi vida. Y, mientras lo hacía, pensaba el poco tiempo que le había dedicado a simplemente pensar. La verdad es que esto parece un trabalenguas, pero espero que me estés entendiendo.

Creo que no nos han educado para pensar, sino para simplemente actuar, olvidándonos de ese paso tan grande.

Yo te cambio eso de “cuenta hasta 10”, “respira”… por “piensa” antes de actuar. Piensa en las consecuencias que genera cómo actúas, piensa antes de hablar, piensa cómo se puede sentir la otra persona, piensa en tus objetivos de vida, piensa en cómo cumplirlos. Ah, y que no se te olvide el siguiente paso, que no menos importante: actúa.

Hay una etapa en la vida en la que actúas genuinamente, de acuerdo a lo que sientes, sin engañarte a ti mismx, que es la infancia.

Todxs llevamos dentro al niño que un día fuimos y es él quien nos proporciona el equilibrio entre la parte racional y lógica, y esa otra más libre, pura y alocada.

Con el paso del tiempo crecemos, asumimos responsabilidades y, a menudo, ese niño se va escondiendo y reprimiendo en lo más recóndito de nuestro ser, ya que madurar se suele asociar erróneamente a abandonar esa parte infantil.

Inocencia: En su sentido más amplio, la inocencia se vincula a la falta de culpabilidad en relación a cualquier tipo de pecado, falta o crimen. De este modo, la inocencia aparece asociada a un estado puro del alma. Esa pureza, que tiene que ver con la carencia de maldad, también está enlazada al candor.

Candor:  Que se forma a partir del verbo “candere”, que significa “hacer brillar”, y el sufijo “-or”, que se utiliza para indicar “efecto” o “resultado”.

Así pues, creo que cuando somos niños ACTUAMOS CON CANDOR SIN SABER LO QUE ES LA CULPA.

El mundo "nos pide" que seamos más duros para enfrentarnos a la realidad. ¿Quiero yo eso? Quizás otra perspectiva es posible.

NO ES TAN IMPORTANTE HACER MUCHAS COSAS COMO LA ACTITUD CON LAS QUE LAS HAGAS.

6 de enero de 2020

ESCUDOS VIKINGOS



Materiales:

  • Palets
  • Polipiel lisa marrón oscuro
  • Goma E.V.A.
  • Pinturas varias (esmalte sintético)
  • Barniz
  • Pinceles varios
  • Cuencos aluminio
  • Cinta de papel de aluminio
  • Chinchetas metálicas
  • Clavos 16 mm
  • Tornillos y arandelas
  • Hilo marrón
  • Polímero

Herramientas: 
  • Sierra caladora
  • Lijadora orbital
  • Martillo
  • Máquina de coser
  • Tijeras
  • Cinta de medir







21 de diciembre de 2019

VIVIR SIN MÓVIL

      Explicar hoy en día por qué no tener móvil es complicado. Cuando dices que no tienes móvil la gente se sorprende mucho. No obstante, pese a la incredulidad inicial, la conversación suele tornarse en un cumplido a tu capacidad para vivir sin móvil, seguida de, por cómo lo veo yo, un desahogo sobre todos sus inconvenientes. Me convierten en seguida en su confesora, “reconozco que paso demasiado tiempo utilizando el móvil”.

    Te digo que a veces tengo la sensación de que optar por no tenerlo carece de sentido y, cinco segundos después, tiene todo el sentido del mundo. Y eso me fascina.

   Ahora seguramente ocurrirá antes pero, en mi época de instituto, mis compañerxs de clase empezaban a tener móvil en segundo o tercero de la E.S.O., y los motivos para no tenerlo eran, o la negativa de tus padres o no podértelo permitir. Y, en mi caso, mis padres no me lo hubieran impedido si yo me lo pagaba y me responsabilizaba. No me interesó. Para ver a mis amigos no lo necesitaba y, sinceramente, creo que no existía otra excusa en aquel entonces para comprármelo. La primera vez que viajé sola al extranjero, 13 años tendría, mis padres me hicieron llevar móvil simplemente para que les llamara para decirles que estaba sana y salva. Como era táctil y yo no entendía eso de bloquear la pantalla, al llevarlo en el bolsillo, de alguna manera se me agotaron los intentos para meter el PIN,  y el PUK no me lo había apuntado, así que guardé dicho móvil en la maleta y no lo utilicé en todo el viaje. Por suerte, mis padres comprendieron que si me pasaba algo alguien les avisaría y no me dijeron nada al respecto. También es verdad que nunca más me obligaron a llevarlo.

    Me ha marcado, evidentemente, el estilo de vida que mis padres han elegido, vivir con menos para vivir más plenamente. Dar más importancia al ser que al tener. Nunca hubo demasiada tecnología en mi casa. La primera televisión que tuvimos era de 14’’ y duró pocos años en un rincón del salón. Fue sustituida por otra televisión más moderna y grande, pero el mando desapareció “misteriosamente” un día (gracias mamá) y nunca nos molestamos en buscarlo. Así pues, entre lo que me marcó mi infancia, lo conectada que me he sentido siempre con la naturaleza y lo más primitivo del ser humano, mi pasión por el conocimiento y mi curiosidad incombustible, entre otros muchos factores interaccionando y evolucionando, he crecido en conflicto permanente con la tecnología. “No es la tecnología, no es la ciencia, son las personas”. Gracias por la aclaración, trato de tenerlo presente. Me parece alucinante todo lo que han avanzado la ciencia y la tecnología, me maravilla cualquier aparato inventado por el ser humano y admiro a aquellxs que los idearon. Cómo no voy a quedarme con la boca abierta viendo el motor de un coche, cómo quedarme indiferente pensando en la Estación Espacial Internacional flotando en el espacio, cómo ignorar que la radio suena y que metes al microondas una masa de harina, agua, levadura y aceite con tomate y queso por encima y sale una pizza. Veo inevitable que paremos esto y, además, no quiero que pare. Quiero ver un coche volar como en Regreso al futuro y quiero ver a alguien paseando por Marte. Pero me preocupa cómo orientamos a veces este potencial. No sé dónde está el equilibrio y, además, muchas veces aparto tales pensamientos de mi cabeza para no chocarme con una respuesta que no me guste. Creo que nunca voy a tener claro qué pensar. Con esto, que realmente es un debate muy amplio que no puedo resumir de forma tan simple, sólo quería remarcar que los móviles, en sí mismos, me resultan increíbles.

     Como ocurre a todo el mundo, a medida que he crecido, mis preocupaciones, intereses, motivaciones e incluso mi propia personalidad, han ido evolucionando. No puedo dar la misma respuesta a ciertas preguntas ahora que con 15 años. Cada vez me siento más presionada para tener un móvil. Qué sensación más desagradable. Puedo seguir diciendo que “no lo necesito” porque en esencia, es la pura verdad. No lo necesito para ser yo misma, para crecer como persona, para hacer las cosas que me hacen sentir bien. Sin embargo, este mundo que creamos entre todos con nuestros actos día a día, cada vez se vuelve más intolerable desde esta perspectiva de la “no-necesidad”. Estamos construyendo un mundo de prisas e inmediatez, de acumular mucho “por si”, en el que el privilegio de elegir entre tener o no tener móvil va a ser cada vez más escaso. Ya no se trata de ser y vivir, se trata de ser y vivir de determinada forma.  Qué identificada me siento con esa viñeta de Mafalda en la que dice: “Paren el mundo, que me quiero bajar”. Tienes que hacer un análisis íntegro si quieres llegar a algún lado. El problema, desde mi perspectiva, radica en todo un sistema de valores y en el estilo de vida que queremos hacer global. Tal y como lo veo, el móvil es una herramienta perfecta en el nuevo orden mundial. Por eso me cuesta tanto explicar a los demás mi punto de vista, porque las respuestas que nos sirven de verdad son las que conectan con nuestra visión de las cosas o, simplemente, las que nos hacen sentir. Así, para que todos los inconvenientes que cualquier persona es capaz de encontrar en un móvil le sirvieran para tirarlo por la ventana, haría falta que, antes, esa persona se hubiera replanteado muchos otros factores de su estilo de vida y, por ende, de su escala de valores, y los quisiera cambiar. Yo no digo que muchas personas que tienen móvil no hagan esto, de hecho, conozco mucha gente que vive de una manera mucho más coherente y consciente que yo y que tiene móvil. Y ahí quería llegar. El móvil no es lo peor. Pero, entre todas las batallas que quiero emprender, no tener móvil es una de las que puedo luchar. Yo apuesto por el decrecimiento como estilo de vida y, no tener móvil, al igual que no tener televisión o veinte mil camisetas, forman parte de ello. Considero que es lo más coherente por respeto al planeta y los que no tienen nada. Y no menos importante es la libertad que me da el vivir con poco, de invertir lo poco que tengo en otras cosas que me motivan más o, simplemente, de trabajar menos por necesitar menos.

      Quiero reivindicar el observar. ¿Cuánta vida pasa por delante mientras, absortas, miramos la pantalla? Me entristece un poco ver todo eso que pasa desapercibido por no mirar, todo eso que no pervivirá en la memoria colectiva de la humanidad porque nadie lo observó. Me entristecen las miradas que nunca se cruzaron, lo que nos perdimos de alguien. Y me provoca la risa las caídas, choques contra gente, papeleras, farolas, que he presenciado por ir enfrascados en el móvil; eso se lo tengo que agradecer. Pero, seriamente, observar es esencial para comprender lo que nos rodea. “Pero a través del móvil también observamos lo que pasa en el mundo, incluso lo que pasa más allá de nuestro entorno”. Bueno, sí, nos podemos enterar de muchas cosas, pero, a ver, toda esa “información”, ¿qué vamos a hacer con ella? Porque, a mi entender, todo lo que leemos pasa por el filtro siempre subjetivo del que escribe, y lo que vemos en imágenes no nos permite percibir lo que los demás sentidos aportan al sentido de la vista. Y, además, de qué sirve enterarse de tantas cosas que ocurren a miles de kilómetros si vamos por la calle aislados de lo que nos rodea. Demasiada información como para procesarla correctamente. Por supuesto, no digo que no haya que informarse de lo que pasa en el mundo. Claro que yo digo esto como si lo que nos mantiene pegados a la pantalla nos aportara realmente algo que valga la pena.

      Me suelen preguntar mucho que, sin móvil, cómo me comunico con los demás. Esta pregunta tiene trampa, porque quien pregunta, pone las reglas del juego, así que yo suelo responder de broma que no me comunico, que vivo en un árbol y no tengo amigos. La trampa radica en que, tal y como se plantea, parece que el móvil es el medio de comunicación esencial y eso es, permítanme la rotundidad, falso. Me corrijo. Ya no es tan falso, puede ser que si se esté convirtiendo en eso. Mucha comunicación vacía, me parece. Se deja en segundo plano la introspección y el contacto real, sustituidos por una comunicación lejana y constante. Personalmente, no necesito estar permanentemente en contacto con alguien para quererle más. Si pasa algo importante y que no puede esperar, de alguna manera nos enteramos fijo, y lo demás, para cuando nos veamos. No poder esperar a hablar con alguien y saber inmediatamente todo lo que les pasa a familiares, amigxs, conocidxs, etc es algo que no me pasa y que prefiero no seguir sintiendo. Reconozco que yo soy injusta a veces, no viendo que, eso que para mí es normal, para los demás puede ser falta de interés. Por eso, me siento agradecida de lo comprensivxs y pacientes que son mis amigxs (y por las molestias que se toman al llamarme a casa o enviar un correo, que es mucho más incómodo que enviar un Whatsapp). Parece que cambio de tema, pero no. Hablemos de viajar. Viajar es algo muy corriente en estos tiempos (hablo de la cultura occidental en la que vivo) y, al viajar puedes hacer amigxs. Si quieres mantenerlxs, el factor verte en persona falla un poco. Pero aun así, siempre existe la manera. Este es un claro y sencillo ejemplo de cómo todo está relacionado. Por otro lado, me gusta desaparecer. Desaparecer implica que nadie sepa dónde estás y lo que haces si no quieres. Esa necesidad de estar permanentemente localizable me chirría. Dejando a un lado la comunicación con mis amistades y familia, lo siento pero lo que desayuna no sé qué persona o cómo se viste, no me importa lo más mínimo.

      Por relajar un poco el ambiente, hablemos brevemente de romanticismo. Me gusta dejar notitas si quiero decirle algo a alguien que no sé si voy a ver en mucho tiempo. Recibir una carta del puño y letra de una persona es especial, lo he vivido y ojalá eso siga vivo. Y estar ante un paisaje espectacular: la niebla húmeda y misteriosa con la que abre un nuevo día, la montaña inmensa y salvaje teñida por los últimos rayos de sol, el río ruidoso e implacable entre rocas y árboles, y pararte, respirar profundo, aprovechar ese regalo sensorial el tiempo que dure, porque no hay foto o vídeo que lo pueda capturar, que merezca perderte las emociones reales que estás sintiendo en ese preciso instante. También diré que me encantan la fotografía y los documentales, y me han emocionado también. Aprovecho para recomendar una película-documental, así como su banda sonora y al músico que la compuso (Pablo Díaz Fanjul): 100 días de soledad

      Ya sabes, amiga mía, que si llego tarde no puedo avisar. Me sé de memoria las pinturas rupestres de ciertos baños. Perdonadme personas a las que he podido incomodar por observarlas más tiempo del que parece ser correcto, no tenía nada mejor que hacer, y me encantó observaros. A algunxs, no era una excusa cuando me pedisteis mi teléfono y os dije que no tenía. Lo siento por todos esos libros que no serán leídos en el bus. Agradezco a todxs lxs que me dijeron amablemente la hora a lo largo de mi vida o que me ayudaron a llegar a mi destino, a lxs que se molestaron en avisarme de cierto evento del que, si no, no me hubiera enterado, me enviaron las posibles preguntas de un examen por correo sabiendo que no estaba en el grupo de Whatsapp o me enseñaron esa foto tan graciosa de la que todo el mundo habla.

      Leí en algún sitio una expresión que me pareció perfecta en su sencillez: “es necesario vivir más lento y mirar más cerca”.

    También hay sombras. Recuerdo una época, cuando era algo más joven, que me avergonzaba admitir en determinados ambientes o situaciones concretas el hecho de no tener móvil. Eso ya lo he superado. También a menudo pienso en todas las aplicaciones que me parecen realmente útiles para diversos temas y, si es posible, me las instalo en el portátil para aprender a utilizarlas y descartarlas si al final no son lo que esperaba. Y todos los días me dejo llevar por la idea de que es la persona la que controla a la máquina y no al revés. Por otro lado, aunque me considero una persona solitaria, desapegada, resolutiva y contenta de vivir sin móvil, a veces, he pensado en la cantidad de cosas que me facilitaría tenerlo. Son esos momentos en los que, como decía al principio, no tenerlo carece de sentido. Siendo tan introvertida como soy y torpe para las relaciones sociales, ¿no estaría más conectada con los demás?, ¿no sería más fácil conocer gente nueva?, ¿o enamorarme incluso? Qué fácil sería enterarse de la fecha de un examen u organizar un viaje. Pasan rápido estos instantes, me río de mi misma. Creo que a mí no me serviría. Me aislaría más con la idea de estar más cerca de los demás. Pienso en todas las personas que he conocido, con las que he pasado más o menos tiempo, a aquellas con las que disfruté pero nunca volví a ver, en mis amigxs, que son tan bellas personas. Pienso en todas las situaciones en las que me vi sola y perdida en un lugar desconocido y en las que me busqué la vida para arreglarlo. Con móvil no hubiera aprendido ciertas cosas.

      Y ya que estamos quiero mostrar mi enfado. Me quejo de esos servicios que ya solo se pueden gestionar a través de internet y dando tu número de móvil, de esas cabinas telefónicas que no funcionan o simplemente desaparecieron (¿alguien se dio cuenta?). Me quejo de la dificultad de encontrar trabajo sin móvil, del tiempo que perdí un día porque en cierta tienda no sabían cómo hacerme socia si no daba mi número de móvil. Reivindico el derecho a optar por vivir sin móvil y que eso no te impida hacer algo.

      Realmente me cuesta encontrar las palabras óptimas para describir cómo es vivir sin móvil en el siglo XXI con veititantos años, así que espero haberme expresado lo mejor posible. A mí me ha servido mucho este ejercicio de reflexión. Puesto que nunca he tenido móvil no sé comparar vivir con él a vivir sin él, y para mí la vida fluye más o menos igual que la del resto del mundo, es lo normal. Sin embargo, inevitablemente he tenido que construir toda una argumentación en torno al tema. A veces, la respuesta más sincera a ¿por qué no tienes móvil?, “porque no lo necesito”, parece ser insuficiente. Aun así no escribo esto para justificarme, porque confío en que nadie me está juzgando. ESCRIBO PARA NO OLVIDAR LO QUE PIENSO Y SIENTO.


19 de septiembre de 2019

Escudo vikingo casero

Brothers will fight
and kill each other,
sisters' children
will defile kinship.
It is harsh in the world,
whoredom rife
—an axe age, a sword age
—shields are riven—
a wind age, a wolf age—
before the world goes headlong.
No man will have
mercy on another.
Descripción del Ragnarök, Völuspá (c. 901 - 1000), traducido por Ursula Dronke en The Poetic Edda : Volume II : Mythological Poems (1997)


Then is fulfilled Hlín's 
second sorrow, 
when Óðinn goes
to fight with the Wolf, 
and Beli's slayer,
bright, against Surtr
Then shall Frigg's
sweet friend fall. 
Muerte de Odin en el Ragnarök, Völuspá, stanza 40, (c. 901 - 1000), traducido por Ursula Dronke en The Poetic Edda : Volume II : Mythological Poems (1997)

     El Ragnarök es uno de los mitos nórdicos más importantes. Narra la batalla que destruirá el cosmos y que tendrá lugar entre los dioses Asgardianos (Æsir), ayudados por los Einherjar (espíritus de los mejores guerreros caídos de Midgard -la Tierra- y que esperan en el Valhalla a que Odín los llame a la batalla) y las Valkirias (guerreras lideradas por Freyja -diosa del amor, la belleza y la fertilidad-, que elegían a los caídos en batalla que irían al Valhalla), y los gigantes de Jotun y Muspell, apoyados por las huestes de Hel (el reino de los muertos).
      Odín será devorado por el gran lobo Fenrir -hijo de Loki-, que a su vez será asesinado por el hijo de Odín, Víðarr.

      
       Cuando me puse a buscar por Internet cómo hacer un escudo vikingo me encontraba con dos alternativas, el típico escudo casero que parece exactamente lo que es, es decir, un escudo de mentira, y el escudo profesional, para cuya elaboración necesitas un taller, un tipo barbudo que sepa de todo, bastante dinero y tiempo y la inspiración de Bálder. Yo no quería lo primero y no me podía permitir lo segundo, así que busqué una vía intermedia. El dibujo no es un dragón, hace referencia a Fenrir.
    A continuación, la lista de materiales que empleé, accesibles a prácticamente cualquier persona.

Materiales

  • Tabla machihembrada (8 mm) de pino o abeto
  • Bol 
  • Manilla ventana aluminio (reciclado)
  • Goma E.V.A.
  • Polipiel (opcional)
  • Sika
  • Lápiz, cuerda y chincheta (para fabricar un compás del tamaño deseado)
  • Barniz madera para exteriores 
  • Pintura (esmalte sintético)
  • Disolvente universal
  • Spray color aluminio
  • Cinta aislante
  • Chinchetas
  • Sierra de calar
  • Atornillador
  • Brochas/pinceles
  • Tornillos
  • Arandelas
  
       Dada la sencillez del escudo (ver las imágenes), considero que no hace falta explicar el proceso de elaboración. 




Inspirado en: https://youtu.be/O2XMr9_PvaI

       En otoño me voy a meter con un nuevo modelo de escudo, más elaborado. Tengo la intención de que sea capaz de resistir unos buenos hachazos.

17 de agosto de 2018

De arañas y dobleces (2ª parte)

¿Arañas toro? ¿Están entre nosotros?

¿Estás de campamento y hay arañas en tu tienda? Antes de matar a diestro y siniestro quizás te interesa saber si es mejor acompañarla amablemente hasta el "porche". Una araña grande no significa un peligro mortal a menos que duermas con la boca abierta (puedes atragantarte). 

A continuación os mostraremos cómo identificar una araña lobo -Lycosa tarantula- (que no araña toro) de las que puedes encontrar en España:

1. Es bastante grande, conocida como la tarántula europea (la araña más grande que puedes encontrar en la Península Ibérica).
                             Hembras : 27-30 mm (sin patas)
                             Machos : 19-25 mm (sin patas)

2. Los machos son de color blanquecino y las hembras son pardas con marcas más oscuras y líneas en las patas.

3. Fíjate en el tamaño, número y distribución de sus ojos (si es que puedes):
                                                  Fotografía: Miguel del Pino (LibertadDigital)



4. Tienen mucho pelo (aunque nunca lo verás porque son muy rápidas).

5. NO tejen telarañas sino que viven en madrigueras. No suelen subir a lugares altos sino que pasan casi todo el tiempo en el suelo acechando a sus presas (te vigiiilan).

6. Tienen costumbres nocturnas pero también pueden cazar durante el día.

7. En primavera las hembras cargan los huevos en el abdomen y cuando estos eclosionan cargan a las arañitas hasta un mes.
Resultado de imagen de araña lobo cargando a sus crias

SON TÍMIDAS Y NO SON AGRESIVAS, HUYEN SI TE ACERCAS. PERO NO LAS AGARRES PORQUE PUEDEN MORDERTE. 
SI BIEN SON VENENOSAS, SU VENENO NO TE AFECTARÁ (menos poderoso que el de una abeja o una avispa) Y APENAS TE DOLERÁ. 
SON MUY IMPORTANTES : regulan la población de insectos como hormigas, moscas, mariposas, y otras arañas nada agradables para el ser humano.

Dani, para que veas que no se parecen en naaaaada. Así es una araña toro Macrothele calpeiana- (y no hay en Burgos):
Resultado de imagen de Macrothele calpeiana españa

16 de agosto de 2018

De arañas y dobleces

Una doblez versus Un doblez

Este es un dilema transcendental sobre el que los filósofos y los poetas suelen cuestionarse y que se convierte en candente debate alrededor de la mesa.


doblez

1. m. o f. Parte que se dobla o pliega en una cosaU. menos c. f.
2. m. o f. Señal que queda en la parte por donde se ha doblado algoU. menos c. f.
3. m. o f. Astucia o malicia en la manera de obrar
dando a entender lo contrario de lo que se sienteU. menos c. m.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
Próximamente:
¿Arañas toro? ¿Están entre nosotros?


24 de marzo de 2017

3 claves para una huerta sana


1. Asociación de cultivos.
Las necesidades de cada planta son diferentes y se complementan.  De esta manera se pueden cultivar juntas:
  • Plantas de distinto porte o velocidad de crecimiento / plantas de raíz y plantas de hoja para aprovechar el espacio.  
 P. ej.: lechuga + tomate / lechuga + zanahoria
  • Plantas que aprovechan diferentes nutrientes. 
                                                                   P. ej.: maíz + judías
  • Plantas que repelen plagas que afectan a otras plantas. 
                                                              P. ej.: cebolla + zanahoria 
  • Plantas aromáticas y flores para potenciar el sabor / atraer o repeler insectos. 
                                            P. ej.: albahaca + tomates / romero + zanahoria 





2. NO herbicidas/pesticidas/fungicidas.
Los plaguicidas producen en el mundo alrededor de 1.000.000 de envenenamientos directos y unas 40.000 muertes al año. La EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, equivalente al Ministerio de Medio Ambiente) achaca a los plaguicidas presentes e los alimentos 6.000 casos de cáncer al año. Insecticidas, fungicidas, herbicidas, acaricidas, fitorreguladores, alguicidas rodenticidas o desinfectantes del terreno; hormonas, antibióticos y antiparásitos en la cría intensiva de animales; antifúngicos, conservantes, colorantes y demás aditivos que se añaden en la elaboración, así como los plásticos en que se envasan los alimentos; todos dejan residuos en el ambiente y en los alimentos. Omnipresentes, están en la leche materna, las papillas comerciales de los bebés, las frutas o las carnes consumidas. Problemas como la esterilidad, los trastornos reproductivos o las alergias están aumentando por su causa.
Hay dos cosas importantes que distinguen este tipo de contaminantes del resto de los producidos por las demás actividades humanas: los plaguicidas son tóxicos de reconocida capacidad biocida (literalmente "matan la vida"), puesto que se utilizan con este fin. Y además son liberados intencionadamente, dispersados hasta llegar a todos los rincones del planeta. Por otro lado carecemos de "experiencia evolutiva" que nos permita adaptarnos a todos ellos. Necesitaríamos milenios y solo llevamos décadas esparciéndolos. Y surgen centenares de productos nuevos cada año. Hay ya 100.000 sustancias químicas sintéticas en todo el mundo, y aparecen 1.000 cada año. Desde mediados del siglo XX el uso de plaguicidas ha ido en aumento y mantiene un crecimiento regular del 2%. Se calcula que cada año se fabrican y emplean algo más de 800 gramos por habitante. En España se gastan más de 700 millones de euros (es el quinto país que más invierte en ellos en Europa) (...) Sus efectos más peligrosos se dejan sentir, desgraciadamente, a medio y largo plazo. Así, conforme se ha ido utilizando masivamente cada una de las sustancias sintetizadas, han ido apareciendo nuevas pruebas de su peligrosidad, que en un principio no se habían considerado.

Fragmento del informe Salud y residuos de plaguicidas realizado para el debate entre los asistentes al I Congreso de Agricultura Ecológica de la Comunidad Valenciana en 1997
- Extraido del libro El huerto familiar ecológico de Mariano Bueno.















3. Suelo protegido.
El suelo es el medio en el que nacen y se desarrollan las plantas. En él se encuentran los nutrientes y de él toman el agua que necesitan para vivir, es donde las raíces se extienden para darles soporte y, además, es también refugio de la fauna edáfica y otros animales.  
André Voisin decía: "El animal y el hombre son la fotografía bioquímica del suelo de donde salen sus alimentos".

Beneficios de mantener el suelo permanente cubierto con plantas o en su defecto por un acolchado efectivo:
  • Se mantiene más eficazmente la humedad -reduciendo los periodos de riego y la cantidad de agua empleada-.
  • La sombra de la vegetación en continuo desarrollo dificulta la proliferación de hierbas.
  • Se reducen los fenómenos erosivos -acción del viento, lluvias torrenciales- y la consiguiente pérdida de suelo fértil.
  • Se evita la compactación y endurecimiento de la tierra.
  • El acolchado constituye una capa vegetal en continua descomposición y un medio muy favorable para la proliferación de la microfauna de bacterias y hongos , lombrices, etc.
  • Otros: por ejemplo, un acolchado con acículas de pino bajo las fresas potencia su sabor.



3 de abril de 2016

Escudo inspirado en El Señor de los Anillos


Proyecto en realización: Falta parte atrás (enarmas)
Objetivo: disfraz. NO se pude utilizar como escudo.

Materiales:
  • Madera contrachapado.
  • Lápiz y regla.
  • Sierra de calar o sierra de marquetería.
  • Pintura (p.ej.:acrílica) negra y blanca.
  • Esmalte de uñas plateado (para simular los esfuerzos radiales).
Tiempo estimado de elaboración (incluido secado del esmalte): 8h

Medidas: Ver boceto.

21 de febrero de 2016

Espada de madera

Material: Madera de iroko (1080 x 40 x 22), lápiz y goma, sierra de calar, tornillo de banco, papel de lija, clavijas de madera cinta de pintor, cola blanca, pintura acrílica, pinceles, pirograbador, barniz incoloro.

No tiene por que ser madera de iroko. De hecho, es mejor que no lo sea. ¿Por qué? Porque se trata de una madera muy dura y trabajar con ella requiere mucho esfuerzo extra. Aunque también tiene sus ventajas: no se romperá tan fácilmente durante la fabricación de la espada y podremos utilizarla sin miedo.

El proceso es parecido al de la daga. La guarda es diferente: son dos piezas macizas acopladas a la empuñadura por medio de clavijas de madera.


Daga de madera

¡Es muy sencillo! Partimos de un trozo de madera (si es de pino mejor ya que al ser una madera blanda se puede manipular más fácilmente) de las siguientes medidas en mm: 400 x 27 x 20. Dibujamos en él las distintas partes que conformarán la daga: 1-hoja, 2-empuñadura, 3-guarda

En esta primera fase necesitamos un serrucho de madera o una sierra caladora o una segueta (cada uno que elija la herramienta con la que esté más cómodo) y unas prensillas o un tornillo de banco para sujetar la pieza de madera.
Primero cortamos por la línea a para separar la parte que dedicaremos a la guarda. Luego cortamos por las líneas b.


Para la siguiente fase necesitaremos una navaja, papel de lija y una lima o una escofina.

Lo siguiente es dar forma a la hoja.
Una vez hecho esto nos centramos en la guarda, que es la parte más complicada. Realmente se podría hacer de muchas formas, pero yo he apostado por improvisar e inventarme una nueva. Lo que haremos será una guarda hueca, colocando a ambos lados del mango unas tablillas y uniéndolas con cinta de pintor. Se debe sacar, de la pieza que separamos al principio, dos tablillas finas, dibujar en ellas la forma que queremos que tenga la guarda y cortar. El trozo 3' del dibujo lo cortaremos como se ve en la siguiente imagen.

Dentro de los cortes tienen que caber las tablillas que hemos preparado anteriormente. Trabajamos en ellos hasta que esto sea posible. Luego los volvemos a cortar como se ve en la imagen e introducimos las tablillas.                                                                 

Ahora hay que pegar la guarda y rematarla. Sobre la mesa, cola blanca, cinta de pintor y tijeras.

Y ya solo queda decorarla y barnizarla. Yo he utilizado pintura acrílica negra para la guarda y he pirograbado (pirograbador) la empuñadura y algo la hoja. Barniz incoloro para la hoja y barniz con tinte para la empuñadura.

¡Y este es el resultado!